El Alcázar de la Puerta de Sevilla es la gran entrada monumental de Carmona y el mejor punto de partida para conocer la ciudad. Esta fortaleza, levantada sobre una puerta de origen prerromano y reforzada en época romana, almohade y cristiana, conserva el Patio de los Aljibes y la Torre del Oro, desde cuya terraza se domina el caserío blanco y la Vega del Corbones. Alberga el Centro Municipal de Recepción Turística, con información, tienda de productos locales y salida de las visitas guiadas. Entrada general de 2 € y gratuita los lunes.
La Necrópolis Romana de Carmona es uno de los conjuntos funerarios romanos más importantes de la Península. Excavada desde finales del siglo XIX, reúne cientos de tumbas familiares excavadas en la roca, entre las que destacan la Tumba de Servilia y la Tumba del Elefante, además de un centro de recepción con museo. La entrada es gratuita. Cierra los lunes y los festivos conviene consultar.
El Convento de Santa Clara, fundado en el siglo XV, es una de las joyas del patrimonio conventual de Carmona. Las hermanas clarisas mantienen la tradición de la repostería artesana y la venta de dulces, y el conjunto puede visitarse con entrada de 3 € (2 € niños, estudiantes y jubilados). Cierra martes y miércoles.
La Iglesia del Salvador es uno de los grandes templos barrocos de Carmona, levantado entre finales del siglo XVII y el XVIII junto a la Plaza de San Fernando. Destaca por sus retablos y por ser sede de la Hermandad de la Esperanza. La visita tiene un precio de 1 € y el templo cierra los miércoles y domingos.
La Prioral de Santa María es el templo principal de Carmona. Comenzó a construirse en 1424 sobre la antigua mezquita mayor, de la que conserva el Patio de los Naranjos, y reúne arquitectura gótica con añadidos renacentistas y barrocos. En su interior destaca el gran retablo mayor y un rico patrimonio de orfebrería y pintura. Entrada general de 3 € y reducida de 1,80 € para jubilados y grupos. Cerrada los lunes.
El Museo de la Ciudad ocupa la casa-palacio del Marqués de las Torres, del siglo XVIII, y recorre la historia de Carmona desde la Prehistoria hasta la actualidad, con especial atención a sus etapas tartésica, romana y medieval. Entrada general de 2,50 € y reducida de 1,20 € para estudiantes y grupos; gratuita para jubilados y menores de 18 años, y para todos los martes.
El Convento de Madre de Dios, de monjas dominicas, conserva uno de los conjuntos conventuales más interesantes de Carmona, con claustro e iglesia de gran valor artístico. La visita requiere reserva previa y tiene un precio de 1 €.
En el punto más alto de Carmona se alza el Alcázar de Arriba, fortaleza que el rey Pedro I de Castilla convirtió en una de sus residencias favoritas en el siglo XIV. Dañado por el terremoto de 1504, sus restos acogen hoy el Parador de Carmona, desde cuyos jardines y murallas se contempla una de las panorámicas más amplias sobre la Vega del Corbones. Es parada imprescindible para entender el papel defensivo de la ciudad a lo largo de los siglos.
La Iglesia de San Bartolomé es una de las parroquias históricas del casco antiguo de Carmona, de origen medieval y con importantes reformas posteriores. Forma parte del recorrido por los templos intramuros y permite descubrir la huella gótico-mudéjar que caracteriza a muchas de las iglesias de la ciudad.
San Felipe es uno de los templos mudéjares mejor conservados de Carmona, con origen en el siglo XIV. Su interior, de sobria elegancia, destaca por la armadura de madera y la decoración cerámica, testimonio de la tradición artesana que marcó la arquitectura religiosa de la ciudad tras la conquista castellana.
Junto a la Puerta de Sevilla se levanta la Iglesia de San Pedro, construida en el siglo XV y reformada en estilo barroco en el XVII. Su esbelta torre, conocida como la Giraldilla por su parecido con la Giralda de Sevilla, es una de las siluetas más reconocibles de Carmona. En su interior destaca la Capilla Sacramental, muestra destacada del barroco carmonense.
La Iglesia de Santiago se sitúa en la zona alta del casco histórico, cerca del Alcázar de Arriba. Es un templo de raíz gótico-mudéjar cuya torre forma parte del perfil característico de Carmona. Su entorno de calles estrechas y casas encaladas invita a pasear sin prisa por uno de los barrios más tranquilos del recinto amurallado.
La Plaza de San Fernando, conocida popularmente como Plaza de Arriba, es el corazón social del casco histórico de Carmona. Rodeada de casas señoriales, antiguos edificios civiles y terrazas, es el lugar de encuentro por excelencia y la puerta a las calles monumentales que suben hacia la Prioral y el Alcázar.
La Puerta de Córdoba abre la muralla de Carmona hacia el este, sobre el trazado de la antigua Vía Augusta que unía la ciudad con Córdoba. Su origen es romano y conserva buena parte de su estructura antigua, aunque su fachada actual responde a reformas de época moderna. Desde este punto se aprecia el desnivel de Los Alcores sobre la vega y es un buen final para un paseo por el casco histórico.
Frente a la Necrópolis se conservan los restos del anfiteatro de la antigua Carmo, excavado parcialmente en la roca en época romana. Aunque su visita interior es limitada, permite imaginar la escala de la ciudad romana, una de las más prósperas del valle del Guadalquivir.
Casa señorial situada en la calle General Freire, en la zona alta del casco histórico. Forma parte del conjunto de residencias nobiliarias que la Oficina de Turismo incluye entre los monumentos de Carmona.
La Casa-palacio de los Aguilar se encuentra en la calle Martín López, en pleno eje monumental de Carmona. Su fachada es una de las muestras de la arquitectura nobiliaria que acompaña el recorrido entre la Plaza de San Fernando y la Prioral de Santa María.
La Casa-palacio de los Rueda es una de las residencias nobiliarias del recorrido monumental de Carmona, cercana a la Prioral de Santa María. Su arquitectura ayuda a entender el esplendor civil que vivió la ciudad entre los siglos XVI y XVIII.
Esta casa-palacio es uno de los ejemplos de arquitectura señorial que salpican el casco histórico de Carmona. Su portada y su volumen reflejan la importancia de la nobleza local en la configuración de la ciudad durante la Edad Moderna.
El Convento de la Concepción forma parte del rico patrimonio conventual de Carmona y se sitúa en la zona baja de la ciudad, cerca del Paseo del Estatuto. Su presencia recuerda la importancia que tuvieron las órdenes religiosas en la vida y el urbanismo carmonenses.
El Convento de las Descalzas, de carmelitas descalzas, es una de las grandes obras del barroco en Carmona. Su iglesia, levantada en el siglo XVIII, destaca por su fachada y su interior ricamente decorado. Se encuentra junto a la plaza del mismo nombre, donde también está la Casa de la Cultura.
La Ermita de San Mateo se asoma al borde de Los Alcores, en el extremo oriental del casco histórico. Es un pequeño templo de origen medieval rodeado de un entorno abierto, con vistas sobre la vega que la convierten en una parada tranquila durante el paseo por las murallas.
El Hospital de la Misericordia es un edificio asistencial histórico de Carmona, vinculado durante siglos a la atención de pobres y enfermos. Su patio y su iglesia forman parte del patrimonio civil y religioso de la calle Santa María de Gracia, una de las más señoriales del casco antiguo.
La Iglesia de San Blas se encuentra en el sector norte del casco histórico de Carmona. De origen medieval y transformada en épocas posteriores, forma parte del conjunto de parroquias que articulan los antiguos barrios intramuros de la ciudad.